Trastorno por Déficit de Naturaleza

Quienes atravesamos nuestra tercera década, seguramente pasamos una niñez y
adolescencia muy diferente a la que hoy en día los niños y niñas tienen. Podemos
recordar jugar tardes enteras en la vereda, andar en bici por horas y pasear por la
naturaleza disfrutando de aventuras inigualables. En éstos días, los chicos sufren
problemas de salud por falta de contacto con la naturaleza. Veamos de qué se trata
esta problemática y cómo la podemos solucionar.


La «teoría del trastorno por déficit de naturaleza» surge a partir de la investigación que
realizó el autor de libros y ensayos, Richard Louv, periodista y divulgador. Se basa en
que los niños pasan más tiempo en ambientes urbanos, en espacios cerrados, a veces
con poca iluminación natural y menos tiempo en espacios naturales. Según Louv, esto
conlleva a alteraciones en la salud, tanto física, mental, emocional y ambiental, entre
las que destaca: problemas de atención, depresión, hiperactividad, ansiedad, estrés,
irritabilidad, disminución de la capacidad creativa y de la función cognitiva, es decir, el
razonamiento. Podemos agregar trastornos en la salud física, como falta de vitamina

D, miopía, asma, obesidad, problemas cardiovasculares; además de tener mayor
dificultad para sociabilizar, gestionar las emociones y menos empatía, por mencionar
algunos de los inconvenientes a los que se enfrentan nuestros niños y niñas.

De a poco, tomamos consciencia a cerca de los beneficios de la atención plena o el
mindfulness, y comienza a incorporarse en las aulas. Así como también, reconocer las
emociones en nosotros mismos y en los demás para poder gestionarlas
productivamente.

Podemos sumar acciones cotidianas que mejorannuestra salud integral:

Tener plantas en todas las habitaciones de la casa. Al dedicar tiempo a
cuidarlas relajamos nuestro sistema atencional de los problemas con los que nos
enfrentamos en esos momentos. Ayuda a la creatividad. Consume el dióxido de
carbono que exhalamos y nos provee de oxigeno para respirar.
Programar actividades al aire libre durante las cuatro estaciones, en una
plaza cercana si no tienen la posibilidad de sumergirse en un bosque. La clave es
prestar atención a los sonidos, los colores, las texturas, los aromas y todas las
sensaciones que la naturaleza nos provee. Con los niños se puede planificar juegos
que los ayude a identificar aves, especies de árboles y sus frutos, y hasta llevar
elementos para realizar alguna decoración o collage en el hogar. Tener en cuenta
de no sacar elementos en los parques protegidos.
Limitar la cantidad de horas que los chicos pasan frente a las pantallas. La
Sociedad de Pediatría Argentina sugiere evitar las pantallas en los bebés, no
exponer más de una hora en niños de 2 a 5 años y de los 6 a los 12 años, no más
de dos horas. A los adolescentes podemos darles herramientas para que puedan
gestionar el uso de forma responsable y educarlos en la responsabilidad.

Los Baños de Bosques son una excelente práctica que ayuda a los niños a conectar con
ellos mismos y con la naturaleza, absorbiendo todos los beneficios que ésta práctica
nos provee. Diferentes estudios demuestran que el contacto habitual y sistemática con
la naturaleza mejora la capacidad receptiva de nuestros sentidos, la gestión de las
emociones, la plasticidad neuronal, la atención y la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los motivos para pasar más tiempo conectando con el entorno natural y
lo mejor es que ¡rápidamente podemos sentir los resultados!

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